#JulioSinPlástico: una iniciativa global en pos del ambiente

Como todos sabemos, el plástico hoy representa uno de los problemas más graves de contaminación en el planeta y eso se debe a la mala gestión que realizamos sobre el mismo y a que es un material que tarda entre 100 y 1.000 años en degradarse. ¡Sí! Leíste bien, ¡mil años! Todo depende del tipo de plástico de que se trate y de su disposición final.

En Argentina, por ejemplo, se desechan 12 millones de botellas plásticas por día y sólo el 30% se recupera a través del proceso de reciclado. Y estamos hablando sólo de botellas, si nos tomamos solo un minuto y observamos a nuestro alrededor, podremos notar que el plástico es un material ubicuo y seguramente nos sea más fácil contabilizar los objetos que no contengan plástico en lugar de los que sí lo contienen ya que la lista sería interminable.


Cuando se introduce en los océanos, puede ser transportado por corrientes superficiales y vientos, volver a las costas fragmentado en pequeños pedazos por acción del sol, la temperatura, las olas y la vida marina, convirtiéndose en microesferas, o perder flotabilidad y hundirse, contaminándolo todo.


Más de 500 especies marinas se encuentran afectadas por los residuos plásticos, incluso este material nos afecta de manera directa a los seres humanos, ya que se estima que estamos consumiendo 5 gramos de plástico por semana a través de alimentos y agua potable, con efectos negativos en nuestra salud aún desconocidos. Según el Foro Económico Mundial, para el 2050 habrá más plástico en los océanos que peces. La situación es tan grave hoy que ya existen cinco "Islas de Basura" formadas por 80 mil toneladas de plástico en el océano.


Pero, ¿cómo llega el plástico a los océanos?

El plástico, por sus características físicas, es un material muy persistente y se dispersa fácilmente, es por eso que podemos encontrarlo en todos los rincones del planeta, desde el Ártico hasta la Antártida. Pero el primer factor, sin tener en cuenta sus características físicas, es nuestra cultura altamente consumista de usar y desechar.


El plástico, por sus características físicas, es un material muy persistente y se dispersa fácilmente, es por eso que podemos encontrarlo en todos los rincones del planeta, desde el Ártico hasta la Antártida. Pero el primer factor, sin tener en cuenta sus características físicas, es nuestra cultura altamente consumista de usar y desechar.


El segundo factor es el hecho de que nuestro sistema de recolección de basura se basa en juntar todos nuestros desechos y apilarlos formando grandes basurales a cielo abierto que luego, por acción del viento, la lluvia o tormentas, gran parte de estos desechos terminan siendo trasladados a los ríos u otras vías fluviales. Una vez ahí, a no ser que se extraigan previamente, su destino final es el mar, por muy lejos que nos encontremos de la costa.


El plástico llegó hasta la zona abisal del océano, que es donde ni siquiera llega la luz solar, y al punto más profundo del océano que es a más de 10 mil metros de profundidad. ¡Nuestros desechos llegaron más lejos de lo que pudo llegar incluso el ser humano en el planeta Tierra!

Y es por eso que desde hace ya diez años, cada mes de Julio se promueve a lo largo de todo el mundo una iniciativa que consiste en dejar de utilizar o reducir el uso de plásticos desechables, es decir, plásticos de un solo uso, para comenzar a concienciar sobre el problema que traen al medio ambiente y comenzar a buscar alternativas que disminuyan o eviten su uso.


Esta iniciativa nació en el año 2011 cuando la australiana Rebecca Prince-Ruiz, educadora medioambiental sobre la reducción de residuos del programa de Earth Carer, en el Western Metropolitan Regional Council de Perth, visitó por primera vez una planta de reciclaje y quedó abrumada al ver el volumen del material recolectado de tan solo una semana, y de la complejidad de todo el proceso de reciclaje. En ese momento sintió que debía dejar de comprar productos plásticos de un solo uso al mes siguiente y fue así como un Julio de 2011 comenzó a difundirse esta idea a la que llamó “Plastic free July”. Ese primer año se unieron 40 personas a la campaña y hoy en día ya son más de 326 millones de personas en 177 países que apoyan la propuesta y forman parte de este reto.


La realidad es que el plástico nos solucionó la vida en muchos aspectos pero contamina en igual proporción. Es por eso que debemos intentar ser conscientes de nuestro consumo y disminuirlo o volver a utilizar productos de otros materiales que no contaminen como el plástico y por sobre todas las cosas, que no sean descartables.


En un contexto de pandemia es más difícil regular el uso de bolsas plásticas porque todo viene envasado y creemos que eso lo hace más seguro, pero estamos tratando de evitar o solucionar un problema creando otro. Es por eso que debemos pensar muy bien a la hora de comprar y también a la hora de desechar, es importante pensar qué hacer con ese plástico que no pudimos evitar adquirir, es hora de que empecemos a separarlo, reutilizarlo y reciclarlo.





Fuentes:


Redacción:

Georgina Dafne Ibarruela Vargas.

Integrante de Agenda Ambiental Buenos Aires. Licenciada en Comercio Internacional, Técnica en Comercio Exterior y Aduanas, estudiante de la carrera Licenciatura en Información Ambiental en la Universidad Nacional de Luján. Promotora oficial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Argentina. Instaladora de Suministros Eléctricos por Energía Solar Fotovoltaica. Apasionada por todos los temas ambientales, la defensa de los animales y la naturaleza.






Edición:

Stefania Gherbassi y Luisa Tang.